Declaración sobre la Misión

Visión

Vivir la Comunión de Iglesias Reformadas, participando en la misión de Dios, que todos puedan experimentar la plenitud de la vida en Jesucristo.

Misión

Basándose en la herencia de las confesiones reformadas como un regalo para la renovación de toda la iglesia, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas está comprometida con la comunión y la justicia y, en colaboración con otros organismos y organizaciones ecuménicas, participamos en la misión de Dios en el mundo al proclamar la salvación y el amor de nuestro Dios Trino trabajando conjuntamente en:

  • Unidad cristiana y renovación en el culto, teología y justicia espiritual.
  • Erradicación de la pobreza.
  • Construcción de relaciones justas.
  • Integridad de la creación.
  • Relaciones intereligiosas.
  • Reconciliación, curación, paz, y la transformación tanto de las iglesias como de la sociedad.

Valores

En un espíritu de apertura y transparencia, y predicando la verdad en el amor a nosotros mismos y al mundo, afirmamos los valores descritos en el artículo IV de la Constitución de la CMIR:

A. La Comunión Mundial de Iglesias Reformadas se esfuerza por demostrar y vivir la unidad en Cristo que profesamos, para llevar a cabo su ministerio en formas que permitan a todas las iglesias miembros compartir sus dones, y honrar y estar comprometidas con los propósitos de salvación de Dios para la transformación del mundo. La Comunión Mundial de Iglesias Reformadas sirve a sus miembros con amor y cuidado, fomentando un apoyo y sustento mutuos.

B. La Comunión Mundial de Iglesias Reformadas en su orden y acciones está llamada a respetar, defender y promover la dignidad de cada persona. En Jesucristo todas las diferencias humanas deben perder su poder para dividir. Nadie puede ser perjudicado por, entre otras razones, la raza, el origen étnico o de género, y ningún individuo o iglesia puede reclamar o ejercer dominio sobre otra.

C. La Comunión Mundial de Iglesias Reformadas adopta las promesas del pacto de Dios de redención, restauración y renovación de toda la creación a través de Jesucristo. De este modo, afirma la vocación bíblica de los miembros de reconocer el don del bautismo el uno en el otro, y el llamado a unificarse en el ministerio, y juntos dar testimonio de la justicia y la paz de Dios y la integridad de la creación.